Pop aprendido y folclor adivinado
Su nombre es Daniel Riveros. Y su música no es complicada de definir: "La música de Gepe es folclor con pop", está anotado en los primeros registros del sello Jacobino Discos desde 2004, año de la aparición de su disco inicial, junto a un pequeño manifiesto en primera persona que vale para todo lo que haría después. "La canción es como una casa. Se construye pero se puede remodelar, y esto siempre a partir de sus cimientos ya establecidos. Voy a elevar el techo, voy a construir un subterráneo, no importa, pues la casa sigue siendo la misma, ubicada en la misma calle y barrio".Ese barrio está en San Miguel, la comuna santiaguina donde creció Daniel Riveros, y la analogía con una casa bien puede tener que ver con la carrera de diseño que estudió. En cambio su escuela musical es la de los discos que ha escuchado. "Como no estudio música, pongo un disco y lo trato de entender", ha dicho, y un recuento de sus audiciones desde adolescente incluye britpop, metal, rock alternativo con Smashing Pumpkins, rock y ruido con Sonic Youth, Swans, Yo La Tengo o My Bloody Valentine; melancolía con Low y The Delgados, post-rock con Gastr del Sol, Dianogah o Tortoise, nuevo folk con Kings of Convenience, raíz chilena con
Violeta Parra y
Víctor Jara, pop perfecto con Beach Boys o experimentación melódica con Animal Collective.
Al mismo tiempo Gepe era parte de Jacobino Discos, un colectivo de músicos y sello independiente iniciado junto a Pablo Flores y Sebastián Sampieri, activos a su vez con los nombres de
Namm y
Farabeuf. Fueron ellos los compañeros de sus dos primeros discos, el EP
5 x 5 (2004) y el álbum
Gepinto (2005). Disuelto
Taller Dejao, esta música parecía la continuación lógica para el cantante: canciones acústicas en compases de tres tiempos como "Namás", pulsos nortinos en "5x5" y "Subida", quenas y flautas en "Cuento" y guitarras ligeras y conmovedoras en "Escalera" y "La noche" y "Nahuel" para la voz cadenciosa de Gepe.
Hungría y otros países: viajes de GepeLa continuidad queda confirmada en
Gepinto, un disco que arranca con el ritmo de cueca o tonada en xilófono de juguete para "La enfermedad de los ojos", contiene canciones lentas y melódicas como "Nunca mucho", se reduce a la guitarra acústica más esencial en "El gran mal" o "Torremolinos" e incurre en experimentos más abiertos y con bases electrónicas en "Estilo internacional" y "Guinea". Son acordeones y charangos junto con teclados y efectos los que agregan Flores y Sampieri, mientras el propio Gepe, que aparte es zurdo, usa una guitarra con cinco cuerdas afinadas a su modo personal, como toda su música.Medió un año y medio antes de un segundo disco de larga duración, tiempo suficiente para emprender un giro y encontrar una nueva dupla de acompañantes. Después de tocar en el festival EIMA en enero de 2006 conoció al músico y productor
Vicente Sanfuentes, y su trabajo con él y con el bajista
Pedro Subercaseaux se oye en
Hungría (2007), un disco en el que Gepe no pierde su balance entre música acústica y electrónica, pero sí se inclina más que antes hacia las bases programadas y teclados. Así suenan "Esgrima", "Gracia", "Celosía" y el pop difuminado y ensoñador en "No te mueras tanto", aunque luego aparezca un vals en "357" y más canciones acústicas en "Hebra prima" y "A la vista".
En paralelo, desde la salida de
Gepinto el músico empezó a llamar la atención de un público creciente, sumado a su actividad en vivo entre constantes fechas autogestionadas, festivales y conciertos con la folclorista argentina Jacinta Pichimalén en 2005, el grupo francés Holden en 2005 y 2006 o la cantante argentina Juana Molina en 2007. A fines del mismo año participó del
Cantores que reflexionan - Sintiendo a Violeta (2007), disco con canciones de
Violeta Parra interpretadas por nuevos músicos. Gracias a la aparición de "Namás” en el compilado
Panorama neutral (2005), en mayo de 2006 inició además una serie de viajes internacionales que lo han llevado en 2006 a Francia, España, Holanda y Alemania y en 2007 a México (país en que actuó junto a
Jorge González), Argentina y otra vez España, donde
Gepinto fue editado y reseñado en la influyente revista catalana
Rockdelux.
No es casual que Gepe y
Javiera Mena sean los protagonistas del documental
Al unísono, de Rosario González y Pablo Muñoz, estrenado en 2007: además de socios, ellos son dos de los mejores ejemplos de la generación de músicos desprejuiciados que trajo consigo la circulación libre de información y sonido posibilitada por Internet en el nuevo siglo. La casa siempre se puede remodelar con Gepe: los sonidos cambian, pero hay cimientos e nociones que permanecen, como ésta: "Hay que partir de que a uno le tiene que cargar todo", decía en 2005. "Con los Jacobinos discutimos eso. Cuando uno hace algo le tiene que cargar todo, para sacar, robar, robar esencias, dejárselas para uno. Nunca decir 'No, loco, yo doy la vida por Sonic Youth'. De hecho cuando escuché el tema de Sonic Youth 'Kill your idols', pucha: mata a tus ídolos. Qué más. Yo ya no escucho Sonic Youth, pero ellos me cambiaron la vida".